A cuatro días de las PASO, se realizó una protesta en contra del gobierno nacional en todo el país. Buenos Aires no fue la excepción. La juventud fue protagonista con su preocupación por el futuro.
Una vez más, los argentinos que están en contra de la gestión del gobierno nacional salieron a la calle a reclamar. La escena se repitió en diferentes ciudades de Argentina. Seguridad, justicia, corrupción, inflación, fueron las palabras más utilizadas en el denominado 8A.
Convocadas por las redes sociales las concentraciones comenzaron pasadas las 20. En Buenos Aires, el Obelisco y la Plaza de Mayo fueron los principales centros del reclamo. Si bien la participación fue menor que en otras oportunidades, la juventud logró su protagonismo.
Jóvenes de diferentes barrios porteños y del interior del país no quisieron perder la oportunidad de expresarse y con banderas, carteles y ollas hicieron sentir su rechazo al actual gobierno que encabeza Cristina Kirchner.
“Vinimos para defender la libertad, los derechos y la Constitución”, afirmó Agustín Velásquez, de 32 años. “La Constitución pone límites al gobierno, y ellos no lo terminan de entender”, agregó.
“Vengo a la marcha porque estamos cansados de la inseguridad y de la corrupción que es impresionante. La economía es un desastre”, opinó Martín Sánchez, un santafesino de 19 años.
Samantha Jiménez, Magali Rodríguez y Marcos Acosta son tres amigos de Dock Sur y decidieron acercarse a Plaza de Mayo con sus carteles. “Queremos que nos dejen de contar una realidad que no existe, que no se puede comer con 6 pesos, hay mucho para reclamar”, coincidieron.
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El calor de los jóvenes ruralistas
Se sabía por las redes sociales, los días previos, y el mismo 8A: jóvenes provenientes del sector agropecuario iban a marcar el ritmo con su presencia en el Obelisco y la Plaza de Mayo llegados de distintos puntos del país.
“Desde el ruralismo siempre estamos presentes, y nuestra cuenta en Twitter es una de las más seguidas de la red”, cuenta Francisco Rey, quien invita a seguir la cuenta @ateneosCRArg.
“Estudiamos en Buenos Aires, y somos de Azul”, dijo Nicolás Arévalo. “Nosotros dos somos de Entre Ríos, y venimos de viaje de estudio, y aprovechamos para participar”, explicó Santiago Valdez.
Pía Asao cruzó los 50 años, pero fogonea desde la redes sociales todo tipo de movilización que sea contraria al gobierno kirchnerista, y trabaja para desparramar la bronca junto con jóvenes que se autodenominan “ruralistas”. “La bandera es la lucha contra la corrupción, la inflación, el relato. ¡Está lleno de jóvenes del campo!”, se entusiasmó orgullosa de mostrar su cartel frente al Obelisco.
A pocos minutos de las 22, los manifestantes comenzaron a disiparse. Los carteles se doblaron y las ollas dejaron de sonar. Comenzó la veda electoral. Habrá que esperar hasta el domingo para saber si los reclamos sólo se sintieron las calles.
Impresiones de un brasileño en el 8A
Por Fernando Guimaraes, periodista de Brasil
Hay personas de todas las clases sociales. Ricos y pobres se mezclan. Todos reclaman por la inseguridad, la inflación alta, la calidad del transporte.
La internet moviliza los jóvenes pero es una marcha de muchas edades.
A mi, me parece como en Brasil, que muchas personas no están involucradas en su totalidad a los temas. Están muy cansados de todo, protestan, pero dicen apenas: "lo que está no puede continuar". Lo diferente de Brasil es que en Argentina es una protesta de la derecha contra la izquierda.
En Brasil, ahora, las protestas son contra gobernadores de partidos de derecha. Lo que vi en Brasil es que había, durante las marchas, un sentimiento contra las siglas políticas, un sentimiento de que no sirven más o no atienden a la gente como deberia.
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